Abúrrete un ratito

No escrolees. No pongas música. No prendas la tele.

Calla un ratito tu entorno y escúchate a ti.

Siempre será una gran herramienta buscar inspiración en películas, redes, Pinterest, etc. Tener tanta información al alcance es increíble, sobre todo como diseñadores.

Pero quiero platicarte de algo que, sin darme cuenta, me ha llevado a desarrollar algunas de las mejores ideas que he tenido: aburrirme.

No necesariamente hablo de ideas para mi trabajo como diseñadora. A veces ha sido una decoración para mi casa, algo diferente para mi rutina, una comida, un postre, una forma distinta de maquillarme o de combinar mi ropa.

Muchas de esas ideas han aparecido precisamente cuando no estoy ocupando mi mente en algo: cuando me quedé sin internet, cuando estoy pasando días tan tranquilos en los que no está sucediendo nada particularmente interesante. También cuando no estoy saliendo, no estoy conviviendo con nadie y simplemente estoy conmigo misma.

Y ahí sucede algo curioso.

Dejas de llenar cada minuto con algo y tu mente empieza a hablar por sí sola.

Al principio puede ser desesperante. Pero después de un rato, de tanto no hacer nada, tu cabeza empieza a tener esa necesidad de hacer algo nuevo por iniciativa propia.

Y así, de tanto aburrirme, de repente ya imaginé mi siguiente post, se me ocurrió una ilustración, pensé en cómo podría decorar algo de mi casa o me dieron ganas de hacer un postre que nunca había hecho.

La idea llegó porque por fin tuvo espacio para aparecer.

Imagínate esto:

Vas a visitar un fin de semana a tus abuelitos que viven en el cerro más recóndito.

No hay internet. No hay señal. No hay absolutamente NADA.

Exacto. Así vivíamos los humanos antes, jaja.

Pero como el celular ya no te sirve para entretenerte, sales a caminar. Tocas pasto. Ves unas florecitas que te llaman la atención.

Y de pronto recuerdas esos pasteles que viste en Pinterest decorados con flores. También te acuerdas de aquel papel artesanal que tenía florecitas incrustadas.

Y piensas:

“Voy a hacer algo con estas flores, ya que no hay otra cosa que hacer.”

Y así terminas haciendo un pastel con florecitas.

Después haces papel artesanal con florecitas.

O decoras alguna otra cosa con ellas.

Y si te das cuenta, todo trabajó en conjunto: las imágenes que habías visto en internet + el aburrimiento + lo que tenías alrededor + tu propia mente haciendo conexiones.

La inspiración que consumiste no desapareció. Se quedó guardada en ti, esperando combinarse con algo más.

Y creo que ahí está una parte muy importante de crear.

Mirar reels, TikToks, tableros y todo lo que quieras es completamente válido. Pero también es verdad que, cuando consumimos constantemente imágenes, ideas y creatividad de otras personas, nuestra cabeza rara vez tiene la oportunidad de estar verdaderamente vacía y tener pensamientos un poquito más originales.

Estamos introduciendo estímulos todo el tiempo.

Una imagen.

Otro video.

Otra referencia.

Otro lugar al que queremos ir.

Otra cosa que podríamos hacer.

Terminas haciendo nada.

Y cuando dejamos de introducir información nueva, nuestra mente finalmente tiene oportunidad de trabajar con todo lo que ya tiene dentro.

Porque no siempre necesitamos meter más cosas en nuestra cabeza para tener ideas.

A veces necesitamos sacar algunas.

Por eso creo que vale la pena quitar estímulos de vez en cuando.

No pensar que el aburrimiento es un vacío que tenemos que llenar inmediatamente. No sentir que un día tranquilo, sin planes y sin novedades, es un día perdido.

Ese aburrimiento es justamente el espacio que necesitábamos para pensar por nuestra cuenta.

Así que la próxima vez que tengas un rato sin nada que hacer, prueba no llenarlo inmediatamente.

No pongas música.

No prendas la tele.

No abras Instagram.

No busques qué hacer.

Abúrrete un ratito.

Deja que tu cabeza se quede sin nada que consumir.

A ver qué se le ocurre.

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Todos estamos haciendo lo mismo